Notas para una revisión actualizada del concepto de arte social

Ponencia presentada al 1er. Congreso Internacional Mujer, Arte y Tecnología en la Nueva Esfera Pública. 3 y 4 de noviembre de 2010. Universidad Politécnica de Valencia

Resumen

Se pregunta y nos interroga P. Sloterdijk [1] por el arte, cuando estamos tan fuera que el mundo se muestra, cuando salimos de la oscura white box que el negocio del arte ha convertido en un sistema de celos y vemos, a través de los medios de comunicación, ese mundo que se parece tan poco a las propuestas que imaginó el siglo pasado. En los 60 el grito de Beuys fue que todos somos artistas, que el arte tenía que dejar de ser lo que era para ser otra cosa. Internet, el abaratamiento de precios de la tecnología digital y la sencillez de uso del software han democratizado algunos medios: han llegado a personas que los usan sin ser profesionales, sin pretensiones estéticas.

El objetivo de este texto es analizar y comparar propuestas realizadas y difundidas en la red, por artistas y no-artistas, que utilizan lenguajes y medios similares. Estas actuaciones constituyen una tendencia que, durante la última década e impulsada por la globalización consecuencia de la tecnología digital, parece dirigir el arte público hacia un arte social, a través de Internet y las redes sociales, convertidas ahora en soporte de propuestas artísticas. Este arte social hunde sus raíces, en los movimientos feministas de los años 60 junto con el activismo que se originó en vídeo y performance en la década de 1970.

1. Breve revisión sobre el concepto de arte público

Los antecedentes del arte público en su vertiente crítica se encuentran a lo largo de todo el siglo XX, desde la vanguardia histórica al Pop Art o La Internacional Situacionista. Entendemos reduccionista limitarlo al arte que se exhibe en el espacio público, (ciudades y carreteras son decoradas por estatuas e intervenciones, muchas veces de ingenieros o arquitectos), o la escultura monumental, históricamente conmemorativa. Definiremos el arte público como aquel que se dirige a la comunidad en su conjunto y rehuye tanto la posesión privada como la contemplación íntima. El objetivo del arte público no es la admiración o la contemplación, supedita el disfrute estético a la conciencia de formar parte de un acto de comunicación, en el que el espectador es absolutamente imprescindible al completarlo. Surrealistas, Dadá y situacionistas en mayor o menor grado atacaron los valores de la institución y el control. Desde los años 70 y tras la aceptación del axioma arte=vida, se diluyeron las fronteras entre artistas y activistas. La idea de una esfera cultural como un espacio autónomo de resistencia o crítica (es decir, conservando una relativa autonomía respecto a la política o la economía) ya no es defendible como tal.

El trabajo sobre el lugar implica lo visible y lo invisible, materiales actuales, pero también intangibles como la memoria y la conciencia personal e histórica. Cuando estas prácticas se llevan al espacio de la red, desaparece la contigüidad espacial, solapada por el aquí y ahora. La red es interralación en tiempo real, por lo que este hecho modifica inevitablemente cualquier propuesta.

2. Activismo online: una red libre para todos

Reivindica Brea [2] inspirado por Taylor que toda construcción de la identidad moderna y del yo en ella, depende de la posibilidad de definir al sujeto en un orden moral. De manera que sobre el escenario de lo público se proyecta una dimensión moral. Pero avisa de la despolitización de la esfera pública, de su desactivación, mediante dos sistemas, la mediación política y la conversión en espectáculo. Leonel Moura [3] habla también de la despolitización del arte, cuando no se enfrenta a un enemigo claro. Además, Habermas recuerda que el dominio de lo público está en construcción en las sociedades contemporáneas [4], no es algo dado y para siempre, sino que se reinventa de manera continua, y su construcción es siempre efímera. Frente a este panorama, a comienzos del nuevo siglo, no podemos dejar de ver con cinismo los entusiastas e inocentes intentos que durante los años 70 intentó el activismo cultural, que lo redujo casi a la endogamia, en los formatos de vídeo y performance. Para Critial Art Esemble, pioneros de la resistencia electrónica, “la revolución del vídeo fracasó por dos razones: falta de acceso y ausencia de deseo” [5].

Con los primeros pasos de Internet la inocencia de críticos, teóricos y artistas volvió a surgir, influenciada por ese viejo determinismo tecnológico que nos induce a pensar con cada nueva tecnología, que ésta sustituirá irremisiblemente a la anterior, y además será la encargada de realizar la radical transformación pendiente entre arte y comunicación.

A finales de los años 90 Baigorri definió dos modelos de trabajo crítico en el interior de la red, en la estela del activismo más convencional: el modelo que desarrolla una voluntad conciliadora y el que se basa en las tácticas de sabotaje [6]. Por la misma época Brea [7] analiza las 5 categorías que propone Stephen Wray [8]:

  1. Información de movimientos sociales
  2. Infoguerra
  3. Resistencia electrónica: simulada o de acción directa
  4. Hactivismos: Actividades hacker politizadas o de liberación de flujos de información

y proponía la combinación de varias prácticas para llegar a la producción de una esfera pública alternativa. El pirata bohemio no se ha convertido en un activista electrónico. Este es un personaje que solo interesa a los medios de comunicación. Desde varios grupos se han criticado duramente estos activismos, pues las actuaciones ridiculizadoras de entidades y estados solo generan un reforzamiento de los sistemas de seguridad y mayor control, lo que dificulta el objetivo base de los activismos y la desobediencia civil: el acceso a una red libre para todos.

3. Hacia un nuevo concepto de arte social

Los orígenes del arte social se pueden sondear en el idealismo alemán, (ético en Fichte, estético en Schiller, mágico en Novalis y lógico en Hegel), todos ellos impulsados por el desarrollo del individualismo, apelan a la responsabilidad del individuo respecto a sí mismo y a su entorno. Con Marx y las políticas comunistas se identificó con un arte de estado que acabó siendo propagandístico de diversos regímenes. Se llamó entonces arte público a los trabajos que tenían en cuenta lo social desde un punto de vista crítico.

Con el crecimiento de Internet y las tecnologías electrónicas, en la década de los 90 “dejamos de analizar la emergencia y comenzamos a generarla. Empezamos a crear sistemas auto-organizados en nuestras aplicaciones de software, en los videojuegos, el arte y la música” [9]. La aplicación social de la teoría de la emergencia, es la que ha favorecido el desplazamiento de lo que hasta ahora se ha llamado arte público, y para el que reivindicamos la denominación de arte social.

Podemos analizar varios de estos proyectos de arte social como sistemas emergentes. Uno de los ejemplos, realizado por no-artistas es la página web www.tiananmenmother.org censurada en China. Este espacio ha sido elaborado con la ayuda de estudiantes de fuera del país. En ella están las fotografías y los nombres de las víctimas por las protestas en la plaza de Tiananmen en junio de 1989, los planos de la ciudad donde fueron abatidas las personas asesinadas, diversos vídeos contando los hechos acaecidos y motivando las libertades y los cambios sociales y políticos, etc.

http://blog.blanknoise.org/ comenzó el año 2003 como el proyecto de fin de carrera de la artista Jasmeen Patheja. Con él pretende dar una respuesta personal al acoso sexual en las calles que muchos hindúes, hombres y mujeres, aceptan como normal o tratan de ignorar. Eve-teasing (Bromeando con Eva) es el término usado en India, Pakistán y Bangladesh para denominar este abuso. El proyecto comenzó con una serie de talleres, pero se ha ido ampliando a una actividad realizada por diversos grupos que mediante manifestaciones callejeras, creaciones artísticas y los blogs intentan hacer frente al problema del acoso.

Conclusiones

Cuando hablamos de arte, mujer y tecnología, nos tendremos que preguntar sobre qué arte, qué mujer y de qué tecnología se trata. En este comunicado hemos intentado mostrar el desplazamiento que observamos en las prácticas artísticas que, herederas del arte público en su vertiente crítica, y amparadas por la tecnología de Internet, la web 2.0, el software libre y las redes sociales, han creado espacios de comunicación (Temporary Autonomous Zone, TAZ) [10] en los que se combinan reivindicaciones sociales y desobediencia civil con propuestas artísticas. Hemos citado ejemplos en los que mujeres de diversos países se acercan a Internet en busca de un acceso que los medios de comunicación tradicionales y las políticas locales no les permiten. La red se ha convertido en la plaza pública, el foro donde encontrarse, comunicarse y reafirmarse: la visibilidad como arma de reivindicaciones socio-políticas, el grupo como fuente de energía y la inclusión de nuevos ciudadanos en la esfera pública.

Por todo ello, proponemos que estas actuaciones públicas y críticas realizadas por artistas y no-artistas, puedan ser entendidas como arte social, no solo porque se fundamentan en la reunión, antes espacial y ahora temporal, sino porque hace de ella una herramienta crítica. La tecnología ha permitido y fomentado la reunión de mujeres y otros colectivos, en un formato global, casi universal, donde se emparentan los deseos y las prácticas de artistas y no-artistas. La revolución digital está en el camino que nos lleva al grito de Beuys: ya todos somos artistas.

Notas

[1] SLOTERDIJK, Peter. “El arte se pliega sobre sí mismo”. Traducción disponible en: http://www.observacionesfilosoficas.net/elarteserepliega.html (12.04.2010)

[2] BREA, José Luis. “El museo contemporáneo y la esfera pública”, publicado en http://aleph-arts.org (12.04.2010)

[3] OLMO, Santiago B. “Entrevista con Leonel Moura”, Lápiz #137, 1998.

[4] HABERMAS, J. Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública. Gustavo Gili. Barcelona, 1981

[5] Critical Art Ensemble, “Plagio utópico, hipertextualidad y producción cultural electrónica”, en Tecnología y disidencia cultural, Arteleku, Donostia, 19

[6] BAIGORRI, Laura. “El futuro ya no es lo que era. De la Guerrilla Televisión a la Resistencia en la red”, publicado en http://aleph-arts.org (12.04.2010)

[7] BREA, José Luis. “El teatro de la resistencia electrónica” publicado en http://aleph-arts.org (12.04.2010)

[8] WRAY, Stephen. “La desobediencia electrónica civil y la world wide web del hacktivismo: La política extraparlamentaria de acción directa en la red”, publicado en http://aleph-arts.org (12.04.2010)

[9] JOHNSON, Steven. Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Turner-Fondo de Cultura Económica. Madrid, 2003.

[10] BEY, Hakim. TAZ. La zona temporalmente autónoma (i). Acción Paralela #3 (disponible en: http://www.accpar.org/numero3/taz.htm) La zona temporalmente autónoma (iI). Acción Paralela #4 (Disponible en: http://www.accpar.org/numero4/taz2.htm ) (12.04.2010)

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1 comentario

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Una respuesta a “Notas para una revisión actualizada del concepto de arte social

  1. Hola, muchas gracias me ha parecido muy interesante

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