El filósofo, el escritor y el artista

 

É. Zola, Escritos sobre Manet. Edición de Luis Puelles Romero.

Abada Editores, Madrid, 2010.
Luis Puelles. Escritos sobre Manet. Émilie Zola.
Presenta la bien nutrida editorial Abada el conjunto completo de los escritos que, a lo largo de casi veinte años, dedicó el escritor Émile Zola a la defensa pública del pintor Édouard Manet. La edición, preparada por Luis Puelles, profesor de Estética de la Universidad de Málaga, consiste en la traducción de este corpus, a la que se acompaña de notas e imágenes, y en un extenso estudio crítico en el que se aportan las razones de porqué es tan oportuno recuperar estos textos del siglo XIX. Efectivamente, el nombre de Manet ha gozado de una estima que no ha dejado de crecer  y, junto a los valores de sus propias obras, no puede obviarse cuánto ha contribuido a esta reputación suya la circunstancia de haber merecido la atención de autores como Mallarmé, Bataille, Foucault o Picon. Ellos han incidido en las líneas mayores de la teoría historiográfica manetiana. Pero, y esto es lo que se detalla y destaca en la Introducción de Puelles, en el origen, es el propio Zola, coetáneo y compañero del artista en aquel alba del arte moderno, quien, ya entonces, esbozó los primeros bosquejos de interpretación que, décadas después, los autores mencionados harán suyas, dotándolas de un carácter de mayor robustez teórica, acaso facilitada por la propia distancia del tiempo transcurrido.
Pero los escritos que Émile Zola dedica a la defensa del pintor, publicados entre 1866 y 1884, no sólo constituyen una atalaya privilegiada para apreciar en todos sus matices los elementos de “ruptura” contenidos en la obra de Manet, sino que, además, nos informan acerca de las decisivas transformaciones que el mundo artístico francés conoce a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. En este sentido, los entresijos que propiciaron la apertura del Salón de los Rechazados, en 1863, la relevancia creciente que va cobrando la opinión del público –en particular la nueva clase burguesa- en la valoración de las obras artísticas, o, entre otros asuntos, la especificidad de las condiciones de trabajo y la progresiva aceptación que va recibiendo el propio Manet, encuentran en la prosa combativa de Zola un privilegiado testimonio.
El estilo de Zola, veloz y vigoroso, adecuado a su difusión en la prensa de la época, se impregna de rabia y furia; también de una mordacidad que nos hará sonreír ante el retrato de una época, la del Segundo Imperio, cuya mediocridad estética irá siendo vencida por los primeros pasos, ya firmes aunque incomprendidos, del gusto moderno.

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